Descripción
Este trabajo presenta una síntesis de los resultados iniciales del grupo de trabajo WG1 de la Open Science Monitoring Initiative (OSMI), con el objetivo de analizar las necesidades de monitoreo de la ciencia abierta y su potencial como herramienta de transformación de los sistemas de investigación. A partir de este diagnóstico, se discuten implicaciones clave para América Latina, una región marcada por avances significativos en acceso abierto, pero también por profundas desigualdades estructurales en infraestructura, financiamiento y reconocimiento académico.
Los principios del monitoreo de la ciencia abierta, propuestos por OSMI, están basados en: 1) la relevancia y significancia; 2) transparentes y reproducibles; y 3) autoevaluados y de uso responsable. Lo anterior, con miras a generar un marco flexible e inclusivo que fomente las buenas prácticas que promuevan la divulgación, comparación y (re)uso de nos resultados de monitoreo.
El estudio se basa en un enfoque colaborativo que combinó ejercicios de co-creación, reuniones plenarias y una encuesta internacional dirigida a actores del ecosistema de ciencia abierta, incluyendo investigadores, bibliotecarios, gestores de datos, responsables de políticas y miembros de la sociedad civil. Este enfoque permitió identificar patrones convergentes sobre el estado actual del monitoreo y sus limitaciones.
Los resultados muestran que existe un consenso amplio sobre el valor transformador de la ciencia abierta, particularmente en términos de mejora de la calidad de la investigación, aumento de la transparencia y fortalecimiento de la confianza pública. Sin embargo, las prácticas actuales de monitoreo siguen siendo limitadas y se concentran principalmente en el acceso abierto a publicaciones, impulsadas por requerimientos de cumplimiento institucional y reportes estratégicos. Esta reducción del monitoreo a indicadores bibliométricos no captura la complejidad del ecosistema de ciencia abierta ni sus dimensiones sociales, culturales y políticas.
En contraste, la comunidad demanda un enfoque más integral que incluya datos abiertos y FAIR, reproducibilidad, sostenibilidad de infraestructuras, evaluación responsable de la investigación y participación social. Este hallazgo es especialmente relevante para América Latina, donde existen experiencias consolidadas de acceso abierto no comercial, pero donde aún persisten desafíos en interoperabilidad, financiamiento de infraestructuras y reconocimiento de prácticas abiertas en sistemas de evaluación académica.
Uno de los hallazgos más significativos es que las principales barreras para el monitoreo efectivo no son técnicas, sino estructurales. La falta de incentivos y reconocimiento académico emerge como el obstáculo más importante, seguido de problemas de gobernanza, costos y limitaciones en estándares de metadatos. Esto implica que cualquier estrategia de monitoreo debe ir más allá del desarrollo de indicadores y herramientas, e involucrar reformas en políticas científicas, sistemas de evaluación y modelos de financiamiento.
Asimismo, los resultados evidencian una fuerte preferencia por enfoques metodológicos mixtos, que combinen indicadores cuantitativos con evidencia cualitativa y evaluación contextual. Esta necesidad responde a la diversidad de prácticas, disciplinas y contextos regionales, y es particularmente relevante en América Latina, donde los sistemas de conocimiento incluyen múltiples lenguas, saberes locales y formas de producción científica no siempre capturadas por métricas tradicionales.
Otro aspecto crítico es la distribución desigual de los beneficios de la ciencia abierta. Los datos sugieren que las instituciones mejor financiadas y los países del Norte Global siguen siendo los principales beneficiarios, lo que plantea el riesgo de que los sistemas de monitoreo reproduzcan o incluso amplíen estas desigualdades si no se diseñan con criterios de equidad. En este sentido, se destaca la necesidad de desarrollar marcos de monitoreo sensibles al contexto, que incorporen indicadores de inclusión, diversidad lingüística, participación comunitaria y acceso equitativo a infraestructuras.
El estudio también plantea una pregunta fundamental: ¿debe el monitoreo limitarse a describir el estado de la ciencia abierta, o debe actuar como un instrumento activo de cambio? La evidencia apunta claramente hacia la segunda opción. Los actores del ecosistema esperan que el monitoreo contribuya a transformar prácticas, alinear incentivos y orientar la toma de decisiones en políticas científicas. En consecuencia, se propone que los sistemas de monitoreo se integren en procesos institucionales como la evaluación académica, la asignación de recursos y el diseño de políticas públicas.
En conclusión, el monitoreo de la ciencia abierta no debe entenderse como un ejercicio técnico de medición, sino como una herramienta política y estratégica para orientar la transformación de los sistemas de investigación. Un marco efectivo debe ser modular, adaptable y co-creado, capaz de responder a contextos diversos sin reforzar desigualdades existentes.